Con guantes de seda quiero abordar un tema que es común y recurrente para los que creemos en la existencia de Dios, aunque no le veamos. Hablar de Dios no es algo exclusivo de los profesionales de la fe que en muchos casos nos quedan a deber por las posiciones que asumen y si es así imagínense entonces para los que andamos en el mundo, generalmente contaminados, pero, aun así, creyendo que está de nuestro lado, aunque andemos más del lado oscuro que del lado de la luz.